Género y migración

Last updated on 9 Junio 2020

Diversos factores, como las normas consuetudinarias basadas en las expectativas de género, la etnia, la raza, la edad y la clase, determinan las razones y las consecuencias de la movilidad humana. Se puede afirmar que, entre los elementos anteriormente mencionados, el género es el factor que tiene mayores repercusiones sobre las experiencias migratorias de hombres, mujeres, niños, niñas y personas que se identifican como lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI). Por tanto, la inclusión de consideraciones de género en la formulación y planificación de políticas puede contribuir al empoderamiento social y económico de las personas y promover la igualdad de género. El hecho de no tener en cuenta dichas consideraciones puede exponer a las personas a nuevos riesgos y vulnerabilidades, además de perpetuar o exacerbar las desigualdades.

Tanto el Pacto Mundial para la Migración como la Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes hacen un llamamiento para que se desglose una mayor cantidad de datos sobre la migración en función del sexo y la edad. Ambos reconocen que los datos desglosados por sexo permiten identificar y analizar vulnerabilidades y capacidades específicas de mujeres y hombres, lo que pone de manifiesto brechas y desigualdades. Estos datos también permiten analizar cómo las normas de género pueden influir en las experiencias de mujeres y hombres en los procesos migratorios y, a su vez, cómo sus experiencias pueden cambiar dichas normas. Si bien es importante tener en cuenta las experiencias de las mujeres y las niñas, a las que en ocasiones no se les ha prestado la atención suficiente, también se debería actuar de la misma manera con respecto a las experiencias de los hombres, los niños y las personas LGBTI, que también se ven expuestos a diversas formas de violencia de género o a vulnerabilidades durante los distintos procesos migratorios.